Nunca imaginamos que viajar nos podría dar tanto, no solo en cuanto a experiencias vividas sino también en cuanto a aprendizajes. No solo de lo desconocido sino también sobre algo mucho más importante: el aprendizaje sobre uno mismo. Descubrir cómo eres según vas pasando por todas las aventuras que cualquier viaje te depara: afrontar retos, superarlos, mirar atrás y darte cuenta de todo lo que has hecho, todo lo que has vivido, todo lo que has sentido. Darte cuenta de cuanto has cambiado y de que cada día que pasa vas absorbiendo más rápido todo lo que tus ojos ven y tu corazón siente.

Desde Viviendo el Mundo queremos intentar transmitirte en palabras todo aquello que viajar nos ha enseñado, y esperamos que tú des de donde nos estés leyendo puedas, en cierta manera sentir lo mismo:

1. Respetar más

Para nosotras el respeto es uno de los valores universales más fundamentales que existen. Respetar es la clave de la convivencia y del entendimiento. En un mundo donde existen tantas personas como maneras de entender la vida, el respeto debería ser la base de la conducta humana.

Ahora bien, una de las cosas que hemos aprendido viajando es a respetar más, ¿Qué queremos decir con más? Cuando viajas y sales de tu mundo empiezas a descubrir otras culturas, otras maneras de ver e interpretar la vida, esto al principio puede ser chocante, e incluso en ocasiones ciertas situaciones te pueden producir indignación o rechazo. Pero en lugar de ver esas situaciones desde tu perspectiva, debes dar un paso más y ser capaz de ponerte en la piel del otro por un instante para entender que a lo mejor, si tú hubieras nacido en el mismo lugar que esa persona estarías haciendo exactamente lo mismo.

2. Ser humildes

Ser humilde puede haberse convertido en un tópico, en algo que queda muy bien decir que uno es, pero que nadie se lo cree realmente. Para nosotras la humildad consiste en entender que todo ser humano es igual, da igual donde hayas nacido, lo guapo que seas, el color de tu piel, el dinero que tengas… porque las personas se definen por lo que son, no por lo que tienen o lo que poseen. Nosotras valoramos a la gente por lo que nos transmite, por lo que nos hacen sentir. Y cuando viajas, si miras a tu alrededor con humildad podrás descubrir otros mundos que aunque diferentes al tuyo, están llenos de cosas por aprender.

3. Auto-conocimiento

Como hemos dicho al inicio de este post, viajar te aporta aprendizajes de dos tipos: aprendes del mundo exterior pero también de tu mundo interior. Cuando viajas pasas por un montón de situaciones con las que nunca te encontrarías en tu día a día habitual. Te expones a situaciones y experiencias diferentes que te hacen pensar y reflexionar, y a veces, sin darte cuenta ves que ya no reaccionas como solías hacerlo antes, o que algo que antes te parecía impensable ahora te parece hasta posible. Aprendes a conocerte mejor, a ver aquello que te encanta de ti y aquello que no soportas. Y te das cuenta de que viajar es como un laboratorio donde puedes ponerte a prueba a ti mismo. Así que ya sabes, cualquier viaje es un buen lugar para empezar a conocerte un poco más.

4. Comprender

Sí, vivimos en un mundo injusto.  Y aunque a veces nos encantaría protestar y destruir algunos sistemas o personas que gobiernan nuestro planeta, hemos aprendido a comprender que no siempre las cosas son tan fáciles, que no todo empieza con quejarse y sentirse tremendamente triste por las injusticias de este mundo. Hay que comprender que el ser humano es imperfecto y que el mundo nunca será un lugar justo e idílico. Una vez comprendido esto, hemos aprendido que debemos pasar al plan B, que es básicamente centrarte en aquello donde tú puedes influir directamente para que el mundo sea un poquito más justo. Da igual que solo des un paso muy pequeño, siempre hay que empezar por algún lugar.

5. Atreverse, dejarse llevar

En general vivimos sometidos a muchos prejuicios, tanto que a veces nos sorprendemos a nosotras mismas pensando en algo en lo que realmente no creemos. Y resulta gracioso darse cuenta del poder que tiene sobre nosotros mismos la sociedad en la que vivimos. Algo muy curioso que hemos aprendido viajando es que cuando te alejas del lugar al que perteneces, todos esos prejuicios y maneras de vivir preestablecidas se van desvaneciendo. Y eso, te abre un mundo nuevo de posibilidades, porque te da espacio para observar, reflexionar, opinar, compartir y lo más importante: aprender. Así que siempre, siempre atrévete a dejarte llevar para ver que no siempre todo es como nos han contado.

6. Acercarse y abrirse más

¿Os ha pasado alguna vez, que habéis dudado en hacer algo que al final no habéis hecho y luego os habéis arrepentido? Por vergüenza, miedo o simplemente por no querer llamar la atención, a veces dejamos de hacer cosas que nos pueden acercar a situaciones maravillosas. Cuando viajas, es el momento ideal para ser curiosos: probar comida diferente, aprender un baile típico, decir gracias en otro idioma, sonreírle a esa persona tan amable que acabas de conocer… Sea como sea, vayas donde vayas, aprovecha cada instante. Acércate sin miedo a lo desconocido, porque lo que recibirás en recompensa será grandioso.

7. Compartir

Recuerdamos un día, estando en un pueblo pequeño de Filipinas, que nos paramos a contemplar una puesta de sol increíble. Mientras nosotras hablábamos sobre lo bonito que era ver el sol esconderse detrás del mar y de los colores tan intensos que desprendía esa estampa, escuchamos una vocecita que nos preguntó: ¿cómo os llamáis? Al girarnos vimos a una niña de 7 años con sus dos hermanos pequeños, que sin dudarlo decidieron unirse a nosotras para contemplar ese momento. Y sin darnos cuenta, de repente compartimos juntos el momento más bonito de nuestro viaje a Filipinas. Viajar te permite compartir momentos mágicos en lugares increíbles y con personas que nunca hubieras conocido si no te lanzas a la aventura incierta de viajar.

8. Soñar y ver que todo es posible

Hace un tiempo atrás, nunca hubiéramos imaginado que hoy estaríamos escribiendo estas líneas, compartiendo con vosotros todo lo que viajar nos ha enseñado, contando nuestras experiencias para ayudar o inspirar a otros viajeros. Y es que soñar despiertos es algo gratis y necesario, el mundo necesita menos gente programada y más gente dispuesta a perseguir sus sueños, gente dispuesta a hacer aquello que les apasiona, aquello que les hace felices, aquello para lo que han nacido. Cree en ti, visualiza y proyecta solo así empezaras a dar el primer paso hacia tus sueños.

9. Ser agradecidos

Hoy en día vivimos acelerados. Vamos a un ritmo vertiginoso, que a veces hace que nos olvidemos de la importancia de las pequeñas cosas, que aunque a simple vista puedan parecer detalles superficiales tienen un poder inmenso en nuestras relaciones personales. Viajar nos ha enseñado que hay que ser agradecidos, con los demás, con nosotros mismos, y en definitiva con la vida en general por brindarnos un lugar en el que ser nosotros mismos y disfrutar de todo lo que nos rodea.

 10. Sonreír más. ¡Ser Felices!

¿Hay algo más contagioso que una sonrisa? Cuando ves a alguien por primera vez y te recibe con una sonrisa sientes que todo va bien, sientes que esa persona se abre a ti, te inspira confianza y hace que quieras descubrir que se esconde detrás de esa primera impresión. Tu sonrisa no solo beneficia a la persona que la recibe, sino que además estimula tu propia felicidad. El simple hecho de sonreír hace que tu cerebro se predisponga a ser más optimista y positivo. Entonces, no esperemos más e inundemos el mundo de sonrisas.

Viajando hemos aprendido que sonreír es un idioma universal, una sonrisa vale más que mil palabras, a veces no hace falta decir nada más si te presentas con una sonrisa sincera.

¡El mundo sería un lugar mucho más feliz si todos sonriéramos un poco más!

¿Y tú, que has aprendido viajando? ¡Queremos saberlo! comparte tu experiencia con nosotras.