¿Te has preguntado alguna vez que es la Felicidad? ¿Te has planteado en alguna ocasión si eres  realmente feliz?

 

Nos atrevemos a decir que esta es la pregunta del millón. Es esa pregunta que todos los seres humanos nos hemos planteado alguna vez. Una pregunta que aunque a primera vista puede parecer conmovedora, puede esconder un gran vacío existencial.

Podemos hablar de la felicidad en 2 aspectos diferentes:

La felicidad a corto plazo, es una sensación que experimentamos en varios momentos de nuestra vida a causa de hechos concretos que nos evocan sentimientos positivos o que nos hacen conectar con emociones: Tomarse un helado delicioso un caluroso día de verano, tumbarse en la hierba y sentir el sol acariciándote la piel, escuchar esa canción que te encanta, abrazar a alguien a quien quieres, besar a alguien a quien amas, bailar con tus amigos hasta que amanezca…

Por otro lado, está la felicidad a largo plazo, que es esa sensación maravillosa de bienestar y equilibrio con nosotros mismos sostenida en el tiempo. Es esa sensación que realmente todos anhelamos y deseamos sentir, entendiendo la felicidad como un sentimiento duradero en el tiempo, algo que tiene que ver con lo que somos, lo que hacemos, lo que pensamos, el tipo de vida que llevamos, nuestros valores, la forma en que nos relacionamos con los demás, hacia donde enfocamos nuestros esfuerzos, como gestionamos nuestras situaciones diarias, como regulamos nuestras emociones…

Martin Seligman, psicólogo y escritor estadounidense, más conocido por ser unos de los fundadores de la psicología positiva presenta la felicidad a través de una fórmula que a nosotras nos parece excepcional:

F = R + C + V

 

F: Nivel de Felicidad

R: Rango de felicidad con el que nacemos

Son las características con las que hemos nacido, que han sido determinados por nuestra genética (nuestro físico, genero, raza, carácter…)

C: Circunstancias que nos rodean

Se refiere a todo aquello que nos rodea y que en cierta manera no hemos elegido (la familia que tenemos, el país donde hemos nacido, nuestra edad, nuestro estado civil…)

V: Nuestra Voluntad de decidir

Esta es la parte más importante de la ecuación, se basa en nuestra voluntad de influir sobre nosotros mismos, sobre nuestra vida, sobre nuestra felicidad. Aquí es donde tenemos el poder de opinar, cambiar y lo más importante: de Decidir. Decidir quién queremos ser, como queremos comportarnos y en definitiva, vivir la vida que realmente queremos vivir.

La clave de la fórmula de la felicidad de M. Seligman radica en que debemos centrarnos en “V” (nuestra voluntad de decidir) debemos enfocar nuestros esfuerzos en trabajar en aquellos aspectos de nuestra vida donde si podemos influir, cambiar y decidir.

En Viviendo el Mundo, hace un tiempo decidimos dejar de preocuparnos tanto por cosas sin sentido y empezamos a ocuparnos de nosotras, empezamos a plantearnos que era lo que realmente queríamos hacer en nuestras vidas y de qué manera podíamos influir para acercarnos más a la felicidad a largo plazo. Y sin pensarlo, unos años más tarde encontramos la respuesta: Viajar es lo que nos hace felices.

Viajar nos aporta todo aquello que creemos que cualquier persona necesita conocer y experimentar. Cuando sales de tu mundo, de tu entorno, de tu zona de confort te das cuenta de que hay tanto por aprender, no solo de los demás, sino de uno mismo. Un viaje es un lugar maravilloso para reflexionar, conocerse un poco más, indagar sobre lo que uno quiere, abrir la mente, conocer maneras distintas de ver el mundo y en definitiva de ser feliz.

No importa que es lo que te hace feliz, solo ocúpate de descubrirlo pronto porque así podrás disfrutar más de tu felicidad a largo plazo.

¿Te ha gustado este post? Cuéntanos: y a ti, ¿ qué te hace feliz?